Sobre mí

Sobre mí

Nací en 1983 en Zumárraga, Guipúzcoa. Rodeado de montañas verdes. 

Desde la primera vez que cogí un balón de baloncesto sentí que me acompañaría toda la vida. Así, de pasar a ser un juego, a los 19 años se convirtió en mi profesión. Las ciudades en las que viví, el vínculo que se crea con un equipo, las frustraciones y los logros… De mi juventud guardo las mejores experiencias y memorias que me ha podido dar esta pasión. 

El día que me diagnosticaron Esclerosis múltiple, todas las oportunidades que había dado por sentadas que tendría se fueron desvaneciendo poco a poco. Los equipos no me querían fichar, me ponían cada vez más obstáculos para seguir haciendo lo que tanto amaba. El único que no tenía barreras para mí, era yo mismo. A pesar de tener que abandonar la liga profesional, decidí continuar con lo que tan feliz me hacía y demostrarme a mí mismo hasta dónde podría llegar. Sin miedos. Sin límites. 

Esclerosis múltiple es una enfermedad neurológica, degenerativa y que no tiene cura. Esta definición que a muchos les puede parecer  devastadora, a mí me dio una misión en la vida. Sentí que en mi corazón y en mis manos estaba la necesidad de mejorar la situación de personas que como yo, tenían la misma enfermedad. Empecé vendiendo unas pulseras solidarias con la frase que me ayudaba a afrontar día a día con una sonrisa: “No esperes a que pase la tormenta, aprende a bailar bajo la lluvia”.

Rápidamente se empezaron a vender. Fue el trampolín para empezar a soñar a lo grande. Partidos benéficos, conferencias, eventos solidarios… Decidí entonces fundar la asociación Baila con EM, con la que orgulloso y agradecido, hemos donado más de 100.000 euros a la investigación en 2020. Mi ilusión es hacer crecer el número, y quizás algún día, llegar al millón para así, seguir sembrando esperanza. 

A día de hoy, cojo un balón y me siento vivo. Poder seguir ayudando, me hace sentir bien. Tener nuevas ilusiones, me hace sonreír. 

En eso creo que se basa la vida, en recordar día a día los tan maravillosos motivos que tengo para ser feliz.

Nací en 1983 en Zumárraga, Guipúzcoa. Rodeado de montañas verdes. 

Desde la primera vez que cogí un balón de baloncesto sentí que me acompañaría toda la vida. Así, de pasar a ser un juego, a los 19 años se convirtió en mi profesión. Las ciudades en las que viví, el vínculo que se crea con un equipo, las frustraciones y los logros… De mi juventud guardo las mejores experiencias y memorias que me ha podido dar esta pasión. 

El día que me diagnosticaron Esclerosis múltiple, todas las oportunidades que había dado por sentadas que tendría se fueron desvaneciendo poco a poco. Los equipos no me querían fichar, me ponían cada vez más obstáculos para seguir haciendo lo que tanto amaba. El único que no tenía barreras para mí, era yo mismo. A pesar de tener que abandonar la liga profesional, decidí continuar con lo que tan feliz me hacía y demostrarme a mí mismo hasta dónde podría llegar. Sin miedos. Sin límites. 

Esclerosis múltiple es una enfermedad neurológica, degenerativa y que no tiene cura. Esta definición que a muchos les puede parecer  devastadora, a mí me dio una misión en la vida. Sentí que en mi corazón y en mis manos estaba la necesidad de mejorar la situación de personas que como yo, tenían la misma enfermedad. Empecé vendiendo unas pulseras solidarias con la frase que me ayudaba a afrontar día a día con una sonrisa: “No esperes a que pase la tormenta, aprende a bailar bajo la lluvia”.

Rápidamente se empezaron a vender. Fue el trampolín para empezar a soñar a lo grande. Partidos benéficos, conferencias, eventos solidarios… Decidí entonces fundar la asociación Baila con EM, con la que orgulloso y agradecido, hemos donado más de 100.000 euros a la investigación en 2020. Mi ilusión es hacer crecer el número, y quizás algún día, llegar al millón para así, seguir sembrando esperanza. 

A día de hoy, cojo un balón y me siento vivo. Poder seguir ayudando, me hace sentir bien. Tener nuevas ilusiones, me hace sonreír. 

En eso creo que se basa la vida, en recordar día a día los tan maravillosos motivos que tengo para ser feliz.

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